Osvaldo no busca que su obra tenga un significado único o cerrado. Prefiere que el espectador construya su propia interpretación, encontrando en cada pintura un mensaje personal y único. Considera que la magia del arte reside en esa diversidad de lecturas, donde una obra puede resonar de forma distinta en cada persona.
Sus influencias van desde el trabajo de Rafael Coronel, Fernando Garrido, Rembrandt, Velázquez, Freud, hasta la vida ordinaria. “Cada pieza tiene su proceso de inspiración, primero tenemos que educarnos a saber recibir y rescatar la inspiración y todo lo demás fluirá”.